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Llegué a l’Academia hace tres años, sin saber el porqué, ya que entonces no tenía conocidos holandeses, ni había estado allí. Con dificultad hubiera podido situar los Países Bajos en un mapa i el primer holandés que conocí fue mi profesor.
Aún así, lo que comenzó siendo una curiosidad, una manera extravagante de llenar el horario, pronto se convirtió en un reto personal, una obsesión, y finalmente y después de mucho esfuerzo en una enorme satisfacción personal y un giro radical en mis perspectivas de futuro.
Este año me he podido presentar a un examen de la Taalunie, mi segundo, lo cual nunca hubiera podido imaginar.
Recomiendo la Acadèmia d’Holandès a todos los que quieran rentabilizar su tiempo. Unos grupos reducidos y una impecable calidad en la docencia son dos de sus características. Combinado con una buena dosis de esfuerzo personal es el mejor método!!
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